jueves, 24 de noviembre de 2011

Cuadernícolas

#130

Acaba de llegar a mis manos una revista literaria, cosa por demás rara en una época en la que los espacios impresos dedicados a la literatura son pocos; más raro aún es el hecho de que ésta revista se dedica a divulgar contenidos originales de autores desconocidos, a imprimirlos en papel, en un momento en que la internet es el lugar en donde, por facilidad,  vamos a parar todos los escritores en ciernes (Escritor en ciernes, me encanta ésta frase de cajón).

La revista se llama Cuadernícolas, divertido nombre que a mi parecer habla del talante de las personas que se encuentran tras la publicación. Y uno de esos autores neófitos que publica en su cuarta edición soy yo, Altais. Pero no tomaré el camino fácil de hablar sobre mi cuento, o de como terminó en ésta revista. Prefiero decirles que me encuentro gratamente sorprendido por saber que en mi ciudad existe éste espacio… Medellín, es en general una ciudad yerma para los escritores  nativos, a pesar de su fiesta anual del libro y de sus ínfulas de ser muy educada.

Como sociedad traemos escritores de todas partes del planeta para que nos hablen pendejamente de sus obras, socialmente los medellinenses son fervientes admiradores y hasta consumidores de la palabra foránea, cosa que en sí misma no es mala, pero que deja mucho que desear cuando se sabe lo reticentes que somos a apoyar “lo que da la tierrita”, como decimos aquí para referirnos despectivamente a lo que es nuestro, a lo autóctono.  Ponemos todas las taras posibles sobre lo que dicen y escriben nuestros autores, he escuchado a gente más —y hasta menos—, idiota que yo, decir que quienes escribimos aquí no nos correspondemos con el Zeitgeist  literario del mundo, que somos provincianos, fracasados profesionales a quienes sólo les queda escribir sus penas, entre otras muchas… y lo dicen mientras leen a J. K. Rowling o Stephenie Meyer.

A lo que quiero llegar es me alegra leer una revista literaria, hecha en mi ciudad, que no tiene por intención pontificar sobre escritores o literatura, que simplemente pone en tus manos voces nuevas, cuentos, crónicas e ilustraciones, resonancias de una realidad que siento cercana. Podría decir de Momo Suheskun y Nerön Navarrete —Director y Editor de Cuadernícolas—que son Quijotes, pero esa alusión está trillada y no tiene sentido alguno aquí. Prefiero decir que el proyecto Cuadernícola es un realista y práctico Sancho Panza, que busca entretener, no aleccionar.

 No siendo más por ahora y tratando de salvaguardarme de decir más tonterías me despido. Les dejo con estas tres imágenes y el link a la versión digital de Cudernícolas Nº4 por si la quieren leer.


http://www.facebook.com/cuadernicolas
-Altais-

1 comentario:

  1. Que bueno, felicitaciones ademas, lo que me parece triste es que nunca habia oido mencionar la publicacion, donde se consiguie? donde le hacen publicidad?

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